Gestalt

La palabra Gestalt, de origen alemán y sin una traducción exacta al español, podría definirse como “configuración” o también como “un todo organizado” donde lo que se percibe no es una “suma de partes” sino un conjunto integrado y equilibrado a resolver las situaciones conflictivas del presente.

La Gestalt es una terapia de tipo humanista desarrollada por Fritz Perls. No realiza una introspección en el pasado, sino que sitúa al individuo en su aquí y ahora, en su presente. Se acude al pasado solo si nos ayuda a resolver el presente.

La Gestalt es estructura, es figura y fondo, entendiendo aquí por figura la necesidad básica de cada persona. La Gestalt se detiene en cada uno, presta atención a las necesidades en todo momento, de esta manera se llega a una vivencia existencial al llenar esas necesidades, al detenerse en que necesidades predominan en cada momento (figura y fondo). Si se entiende que los seres humanos están inmersos en permanentes polaridades (la noche y el día, el amor y el odio, la mujer y el hombre, el calor y el frío) entonces se entiende que estas polaridades suelen ser disarmónicas, en ocasiones tienen algunas mucho mayor peso que otras y las personas no saben manejar esas disimetrías.

La Gestalt intenta integrar esas polaridades, hacerlas armoniosas, para aumentar el bienestar. Para ello plantea la utilización de los sentidos porque una persona puede ser poco inteligente pero equilibrada, por lo que se debe darle importancia a lo emocional. Debe tenerse en cuenta que la gente sufre por la parte emocional, es por esto que se le presta especial atención a los sueños (aquí lo cognitivo se deja de lado). Si bien la inteligencia cognitiva puede afectar la inteligencia emotiva, no existe una relación directa. La Gestalt se pregunta ¿qué busca un cliente, qué necesita?

Cuando la toma de conciencia no tiene lugar, es decir, la figura y fondo no conforman una Gestalt clara o cuando los impulsos no pueden ser expresados, aparece la psicopatología. Cuando una persona se está “dando cuenta”, la figura que se forma es clara, de percepción vívida y ésta puede manifestarse en una imagen o en un insight.

Así, por ejemplo, cuando me enfado, mi ira es la figura relevante que destaca del fondo constituido por mis sentimientos, pensamientos,.. Igualmente el color de la cara, las mandíbulas apretadas, los puños cerrados, etc., son la figura que ocupa totalmente el campo de percepción corporal.

Cuando se me pasa el enfado, cuando ha encontrado su forma de expresión o de reconocimiento, en¬tonces emerge de mi campo de conciencia otra Gestalt, que podría ser un sentimiento de cariño por la persona con quien antes me enfadé o una mayor serenidad y comprensión de la situación.

Pero si mi enfado, por la razón que sea, no pudo expresarse, o ni tan siquiera reconocerse, se quedará enquistado, como un resentimiento pendiente, tanto en lo físico como en lo emocional. A menudo experimentamos reacciones ante personas o situaciones cuyo origen desconocemos y probablemente tengan que ver con situaciones pendientes o sentimientos no expresados.

Cuando ocurre que una experiencia no se completa, queda una Gestalt inconclusa,
¿Cuales son los fundamentos de la Gestalt?

La terapia gestáltica se basa en el DARSE CUENTA y en el AQUÍ Y AHORA. Estos son dos conceptos inseparables: importa el darse cuenta de los que pasa aquí y ahora. Se trata de entender el presente, viéndolo como una entidad espacio-temporal esencial. Es estar en un continuo estado de presente.

¿Qué es el darse cuenta?

El darse cuenta : es necesario ser consciente de lo que no ocurre para
cambiar una conducta. El darse cuenta del mundo exterior: lo que en este momento veo, toco, palpo, degusto o huelo. Es lo obvio, lo que se presenta de por sí ante nosotros. El darse cuenta del mundo interior: Tensiones musculares, movimientos, sensaciones molestas, escozores, temblores, sudoración, respiración, etc. El darse cuenta de la fantasía, el explicar, imaginar, adivinar, pensar, planificar, recordar el pasado, anticiparse al futuro, etc.

El aquí y el ahora

El aquí y ahora: vivir y sentir el presente. Vivir y sentir la realidad. El ahora es el presente, aquello de lo que me doy cuenta. Ya sea que estemos recordando o anticipando, lo estamos haciendo ahora. El pasado ya fue, el futuro aún no llega. Es imposible que nada exista excepto el presente.

También es importante el uso de la primera persona y así asumir la responsabilidad de nuestros propios pensamientos, sentimientos y acciones. Al usar el plural, sujeto colectivo, se desvía la responsabilidad personal.

Enfatizar en el cómo o en el para qué más que en el porqué: ¿Cómo me siento?, ¿Cómo me siento en esta situación?, ¿Cómo me siento ahora?, ¿Para qué estoy haciendo esto?, ¿Para qué me sirve sentirme de este modo?

Reglas de oro de la Gestalt

  • Vive ahora. Preocúpate por el presente en vez de preocuparte por el pasado o el futuro.
  • Vive aquí. Trata con lo que está presente en vez de con lo que está ausente. El aquí.
  • Deja de imaginar. Experiencia lo real.
  • Deja el pensar innecesario. Más bien prueba y ve.
  • Expresa en vez de manipular, explicar, justificar o juzgar.
  • Entrégate a lo desagradable y doloroso tanto como al placer. No restringas tu darte cuenta. Arriésgate.
  • No aceptes otros “deberías” que los tuyos. Debeísmo.
  • Toma completa responsabilidad por tus acciones, sentimientos y pensamientos. Responsabilidad.
  • Entrégate a ser como eres. Sé espontáneo.

Los sueños en terapia Gestalt

En el Enfoque Gestáltico los sueños son vistos como proyecciones de la personalidad del soñante, de su campo experiencial; son partes de su experiencia que se encuentran enajenadas o no asimiladas y que se manifiestan en las imágenes oníricas como mensajes existenciales. Todos los elementos del sueño, así representen a otras personas, a ideas que no son propias o a lugares que no conocemos, se vinculan con nuestra experiencia; deben ser vistos como algo propio, como expresiones propias, que nos pertenecen, pero que se encuentran desga-jadas de nosotros.